Al ver el video de Potter y el “tortugo” me he sentido identificada en muchas ocasiones.
Cuando Potter está aburrido barriendo la casa me recuerda a cuando yo tenía 8 años y estaba en casa aburrida perdiendo el tiempo….entonces como hace el tortugo cuando hace magia, mi padre pintaba, y yo estaba alucinada de cómo lo hacía de bien.
Entonces el tortugo, es decir mi padre, intenta enseñarme a pintar; pero como Potter, yo quería aprender demasiado rápido y saltarme los pasos. Pero me tocó empezar desde algo fácil hasta dominarlo como hizo Potter y tras dominar esa fase luego ya pude empezar a disfrutar de la magia, la magia de pintar.
Bueno... te ha quedado una reflexión más narrativa que reflexiva... Los recuerdos deben servirte para articular la reflexión.
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